Arreglabas el motor del auto y el problema estaba en el parabrisas [+guia descargable]
Cuando algo no funciona en el trabajo, inmediatamente buscamos explicaciones afuera: la estrategia, el mercado, el equipo, los recursos. Reorganizamos, optimizamos, reestructuramos.
Pero hay una variable que nunca aparece en los informes de gestión, que no se mide en dashboards y que, sin embargo, determina todo lo demás:
El estado de ánimo desde el cual estás mirando la situación.
Y aquí está la parte que nadie te contó: no es algo que te "pasa". Es algo que podés cultivar.
🎥 También podés entrenar esto en YouTube
Ver el episodio completo en el canal. Un episodio nuevo cada semana.
Los estados de ánimo no solo aparecen: se pueden cultivar
Los estados de ánimo no son simples emociones pasajeras.
Son formas de relacionarnos con el mundo.
Cuando estamos en resignación, el mundo aparece cerrado.
Cuando estamos en desconfianza, el mundo aparece lleno de amenazas.
Cuando estamos en resolución, el mundo aparece lleno de acciones posibles.
La buena noticia es que no estamos condenados a los estados de ánimo que nos embargan.
Podemos trabajar activamente para cultivarlos.
No a fuerza de optimismo artificial.
Sino mediante reflexión y acción consciente.
El protocolo para cultivar estados de ánimo
Una forma práctica de hacerlo es detenerse y trabajar con un pequeño protocolo de reflexión.
El punto de partida es simple: elegir deliberadamente qué estado de ánimo queremos cultivar en una situación determinada.
A partir de ahí, podemos seguir cuatro pasos.
Primero, nombrar la situación.
Ponerle un nombre simple, sin explicaciones ni interpretaciones. Solo identificarla.
Segundo, describirla.
¿Qué está pasando realmente? ¿Quiénes están involucrados?
En esta etapa conviene suspender las evaluaciones y observar los hechos.
Tercero, volver a lo importante.
Preguntarnos:
¿Qué me importa aquí?
¿Qué quiero cuidar en esta situación?
¿Qué me gustaría que ocurriera?
Nuestros estados de ánimo están profundamente ligados a aquello que nos importa.
Cuando aclaramos eso, empezamos a entender mejor por qué evaluamos la situación como lo hacemos.
Cuarto, examinar nuestros juicios.
¿Qué evaluaciones estoy haciendo sobre esta situación?
¿De qué manera sería útil cultivar un determinado estado de ánimo para cuidar lo que me importa?
Y finalmente, la pregunta más práctica de todas:
¿Qué podría hacer —o dejar de hacer— para cultivar ese estado de ánimo?
Este tipo de reflexión no cambia mágicamente la situación.
Pero puede cambiar algo más profundo:
la forma en que nos paramos frente a ella.
Y eso cambia radicalmente lo que podemos hacer.
Cinco estados de ánimo que expanden posibilidades
Entre los muchos estados de ánimo posibles, hay algunos que amplían especialmente nuestro horizonte de acción.
Aquí hay cinco que vale la pena cultivar.
Asombro
El asombro aparece cuando dejamos de exigirle al mundo que encaje en lo que ya sabemos.
En este estado de ánimo, la ignorancia deja de ser una debilidad y se transforma en una frontera por explorar.
Los científicos, los innovadores y los emprendedores suelen moverse desde aquí.
No porque tengan todas las respuestas.
Sino porque están fascinados por las preguntas.
Cuando nos sumergimos en asombro, estudios indican que estamos más dispuestos a ayudarnos unos a otros y a tener una percepción más expansiva del tiempo. En un mundo donde la "falta de tiempo" es una queja común, cultivar asombro podría devolvernos el sentido del tiempo que tanto necesitamos.
Cómo cultivarlo:
No hay receta única, pero ciertas prácticas regulares pueden inspirarnos a prestar atención y apreciar lo que tenemos frente a nosotros.
- Sumergite en la naturaleza. Aquellos que vivimos en ciudades a menudo necesitamos un recordatorio del profundo sentido de asombro que inspira la naturaleza.
- Practicá declararte principiante en un dominio en particular, o con respecto a un cliente específico. Comienza a cultivar preguntas e invita a otros a explorarlas contigo.
- Observá sin interpretar. Mirá algo cotidiano —una conversación, un proceso, una escena— sin explicarlo. Solo registrálo. Esto entrena la capacidad de ver lo que está ahí, no lo que esperamos ver.
Perplejidad
La perplejidad es un estado de ánimo poco valorado, pero extraordinariamente poderoso.
A diferencia de la confusión paralizante, la perplejidad es una confusión activa.
Es la disposición a decir:
"Esto no lo entiendo del todo… pero vale la pena explorarlo".
Cuando estamos en perplejidad no escapamos de lo desconocido.
Nos inclinamos hacia ello.
Un paso crucial para cultivarla es buscar y aferrarse a los momentos de incertidumbre, confusión e inquietud como oportunidades para crecer, aprender, encontrar sentido, reorientarnos e inventar. Estar en perplejidad es enfrentarse a los límites de nuestra comprensión actual —y eso nos da la oportunidad de expandirlos.
Cómo cultivarla:
- Resiste el "modo solución". No necesites siempre tener una respuesta clara o un camino a seguir inmediato. Permanecer en la pregunta es válido.
- Declarate principiante ante lo que no entiendes. En lugar de evitar situaciones de confusión, declará explícitamente que estás aprendiendo y permítete hacer preguntas.
- Buscá mentores y conversaciones. Pedí a otros que te ayuden a entender lo que se te escapa. Conversá con personas que tengan perspectivas distintas.
- Cuestioná tus expectativas. Preguntate: ¿Cuáles son mis expectativas y por qué podrían estar fuera de lugar aquí? ¿Qué se me podría estar escapando?
- Elegí regularmente un tema sobre el que sabés muy poco y buscá charlas, conferencias o conversaciones sobre ese tema.
Resolución
El asombro y la perplejidad abren mundos.
La resolución los pone en movimiento.
En este estado de ánimo dejamos de quedarnos en la reflexión y empezamos a actuar. Sentimos que un futuro que nos importa nos está llamando y nos comprometemos a responder a su llamado, incluso ante incógnitas, desafíos o incluso fracasos.
La resolución no significa tener todas las certezas.
Significa estar dispuesto a actuar aun sin tenerlas.
Es poco probable que surja de la nada. Este estado de ánimo siempre está conectado con lo que nos importa, lo que nos motiva, dándonos significado y propósito.
Cómo cultivarla:
- Conectá con lo que te importa. Hazte preguntas como:
- ¿Qué te preocupa sobre tu trabajo, tu comunidad o tus relaciones?
- ¿Qué experiencias pasadas te han dado un sentido de propósito y dirección?
- ¿Qué te gustaría ser capaz de hacer en el futuro?
- ¿Qué te gustaría poder celebrar o estar orgulloso de haber logrado?
- Hacé declaraciones públicas. La resolución nos impulsa a hacer declaraciones sobre lo que estamos comprometidos a lograr. Esto crea compromiso y claridad.
- Definí el primer paso. Preguntáte: ¿Qué primer paso depende de mí? ¿Qué acción concreta podría iniciar hoy?
- Trabajá con otros. La resolución se fortalece cuando colaboramos. ¿Con quién podrías trabajar para que suceda lo que estás comprometido a lograr?
Autoconfianza
La autoconfianza no es arrogancia.
Es el juicio de que somos capaces de aprender, adaptarnos y actuar para ocuparnos de lo que nos importa.
Cuando estamos en autoconfianza no tomamos nuestra falta de habilidades o capacidades como evidencia de por qué no podemos hacer algo. Más bien, lo vemos como una oportunidad para ver lo que posiblemente necesitemos hacer para poder encargarnos de lo que nos importa.
En lugar de llevarnos a rendirnos, la autoconfianza nos motiva a actuar.
Cómo cultivarla:
- Desarrollá las habilidades que te faltan. Si descubrís que no tenés todas las habilidades necesarias, tomá acciones para desarrollarlas o adquirirlas invitando a otras personas que ya las tengan a colaborar con vos.
- Conversá con tu equipo. Si sentís que a tu equipo le falta cierta capacidad, conversá con ellos y definí acciones que pueden acción tomar para expandir sus capacidades.
- Pedí ayuda. Pregntáte: ¿A quién podría pedir ayuda? Recordá que tener una red de apoyo a la que recurrir aumenta tus posibilidades de éxito.
- Hacé ofertas. Hacer ofertas para ayudar a otros es una forma de cultivar tu identidad y ampliar tus redes.
- Expandí tus redes. Unite a grupos profesionales, asistí a conferencias o consultá expertos. Una red sólida es fundamental para la autoconfianza.
- Aceptá nuevos desafíos. ¿Hay nuevas ofertas que podrías hacer? ¿Hay nuevos desafíos que podrías aceptar? ¿Hay nuevas declaraciones que podrías hacer sobre algo que tú y tu equipo harán?
- Recordá tus éxitos pasados. Si superaste obstáculos antes, podes volver a hacerlo. Si sos capaz de aprender y adaptarte, podrás ocuparte de lo que te importa.
Gratitud
La gratitud cambia el modo en que habitamos la vida.
Cuando estamos en este estado de ánimo empezamos a notar algo que normalmente pasa desapercibido:
cuánto de lo que somos y logramos depende de otros.
Personas que nos apoyaron.
Oportunidades que recibimos.
Circunstancias que hicieron posible nuestro camino.
Desde la gratitud dejamos de sentirnos solos frente al mundo. Estamos más dispuestos a "retribuir" y dar gestos de apoyo a los demás, lo que genera un sentimiento de solidaridad y bienestar en el equipo.
Cómo cultivarla:
- Reserva tiempo semanalmente. Dedicá tiempo al menos una vez a la semana para reflexionar sobre las cosas buenas que te sucedieron.
- Pensá en las personas que han estado a tu lado. Reflexioná sobre familia, amigos, colegas, profesores y mentores que te han apoyado, que han mantenido conversaciones con vos que te han ayudado a orientarte, que te han abierto un nuevo camino o que simplemente te han dado una sensación de cariño y apoyo.
- Recordá tu camino. Cierra los ojos y recuerda el camino que te ha llevado hasta donde estás. ¿Qué cosas, personas y circunstancias puedes agradecer? ¿Cuáles son las relaciones que han contribuido a lo que sos ahora?
- Expresala. No te quedes con la gratitud interior. Expresala a las personas que te han apoyado.
- Practicá retribuir. La gratitud nos inclina a dar un empujón y gestos de apoyo a los demás. Cuidá a quienes te cuidan.
Una práctica simple
La próxima vez que enfrentes una situación difícil, hacé algo que la mayoría no hace:
Detenéte antes de actuar.
No busques inmediatamente la solución.
Preguntate primero: ¿Desde qué estado de ánimo estoy mirando esto?
Porque al final del día, no se trata de optimismo forzado ni de ignorar la realidad.
Se trata de elegir la perspectiva que te da poder.
Tu estado de ánimo no es un reflejo pasivo de tu realidad.
Es la condición más potente que tienes para transformarla.
Te dejo una guía simple para practicar.
Para seguir explorando
🏛️ Comunidad Gratuita - Líderes Despiertos
Un espacio para conversar con pares, compartir preguntas reales y sostener el aprendizaje en comunidad.
💪 Future Lab. Gimnasio en la era de la IA
Una Master Class gratuita para líderes que sienten que aprender solos ya no alcanza. Para quienes ya recorrieron camino y quieren entrenar su pensamiento, su criterio y su práctica en serio.

Respuestas