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Identidad pública: tres disciplinas

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Una de las cinco dimensiones del desarrollo del potencial humano que distingo es la identidad pública. Comparto aquí tres disciplinas para el desarrollo de este dominio.

Ya hemos escrito sobre estas cinco dimensiones del desarrollo del potencial humano, que son base de muchos de nuestros servicios de consultoría y contenidos. El primero dominio que quiero distinguir es el que abordamos desde el inicio en los programas de Hacer Historia.

Se trata del dominio de la creación de nuestra identidad pública, entendido como los roles que encarnamos socialmente. Estos roles podemos verlos como las posibilidades que los demás ven en nosotros. El foco en este dominio es el desarrollo de la capacidad para crear valor. Esta dimensión abarca nuestros roles personales y los proyectos y emprendimientos en los que creamos una oferta dirigida a algún grupo de clientes.

Cuando aquí hablamos de clientes lo hacemos en un sentido amplio. Nos referimos a todos aquellos que son destinatarios del valor que creamos con nuestra labor. Ya se trate de nuestra empresa o emprendimiento, de nuestro rol laboral, social o político, podemos entender la identidad pública como las posibilidades que nuestros clientes ven en nosotros. Desarrollarnos en este dominio implica construirnos como una posibilidad valiosa y confiable para quienes queremos que sean nuestros clientes. Desde mi óptica, el desarrollo mencionado implica cultivar tres disciplinas básicas de la creación de identidad púbica, que describo a continuación:

  • Visión: Esta primera disciplina de creación de identidad pública implica construir una visión. La declaración de una nueva identidad. Esto significa crearnos como esa posibilidad de valor para nuestros clientes. Implica, de nuestra parte, la capacidad de ver esa posibilidad de creación de un valor diferencial para dichos clientes. Esta disciplina de la construcción de visión implica por lo tanto, la habilidad de comprender el mundo de nuestros clientes. Entender hacia dónde van, qué quieren y que limites experimentan en ese camino. La orientación hacia el futuro de los clientes es lo que denominamos preocupaciones (concerns) y van más allá de lo que declaran como necesidades y deseos. Los límites que las prácticas actuales disponibles para los clientes les imponen las llamamos anomalías. Se trata de lo que les importa producir o cuidar a futuro. En el mundo de hoy pensar en nuestra identidad pública es un ejercicio que se extiende a escala global gracias a que internet nos permite constituirnos como oferta mas allá de los mercados locales. Las preguntas relevantes en relación con la construcción de visión son entonces: ¿quiénes son mis clientes? ¿qué concerns (preocupaciones o inquietudes) tienen? ¿cómo cuidan hoy sus concerns? ¿qué límites o anomalías enfrentan hoy los clientes? ¿qué identidad nueva puedo declarar que contribuya a mejorar la vida de dichos clientes contribuyendo a superar las anomalías que actualmente enfrentan?
  • Valor: Esta segunda disciplina para la producción de identidad pública hace foco en el diseño de la propuesta de valor, el diseño de la nueva identidad. Se trata de la definición de los atributos concretos de la oferta. El gran desafío aquí es crear una oferta valiosa, confiable, diferenciada y frecuentemente innovadora que pueda mejorar la vida del cliente. A partir de un claro foco en el grupo de clientes que quiero cuidar, la comprensión de sus preocupaciones y los límites que enfrentan, el trabajo aquí es el diseño de una identidad pública a partir de escuchar en profundidad ahora los puntos de vista de clientes particulares que permitan definir con profundidad los atributos relevantes de esa nueva oferta. La oferta ya sea servicio o producto permitirá al cliente desarrollar una práctica transformada y más armónica para cuidar sus preocupaciones.  Las preguntas relevantes aquí son: ¿estoy escuchando los fundamentos de los juicios de mis clientes? ¿estoy relevando oportunidades de crear nuevo valor que puedan surgir de dichos juicios? ¿puedo crear y validar ofertas innovadoras que prometan mejorar la vida de los clientes?
  • Ejecución: Por último, una tercera disciplina de la creación de identidad púbica es la organización de la ejecución, para encarnar una nueva identidad. Esta organización de la ejecución implica la creación de redes de relaciones y conversaciones para minimizar los quiebres en el cuidado de los concerns de los clientes y en lograr su satisfacción. Desarrollar estas redes implica tener claridad para anticipar los principales quiebres que avizoramos en la ejecución así como los capitales, en sentido amplio, que van a ser necesarios. Las preguntas relevantes aquí son: ¿qué quiebres anticipo como ineludibles durante la ejecución? ¿cuales son los capitales que voy a necesitar para la ejecución? ¿qué compromisos tendré que crear y administrar para hacerme de los capitales necesarios llevar adelante la ejecución de manera de producir satisfacción de los clientes?

Estas dimensiones del proceso de creación de identidad pública, son de carácter general e ineludible, independientemente de la naturaleza del proyecto en cuestión.

Para la reflexión: de las preguntas formuladas, cuál le resulta más desafiante y le abre las mayores posibilidades de acción para recrear su identidad pública?

 

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