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Disposiciones en el trabajo: cinco personajes

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Disposiciones en el trabajo

Las distintas disposiciones en el trabajo  expresan diferentes sesgos de estilo. Algunas potencian a los equipos otras los sesgan y otras los inmovilizan. Veamos una taxonomía básica de personajes organizacionales.

Veamos las disposiciones que podemos ver tanto en corporaciones como en pymes.

  • El hombre invisible: una de las disposiciones en el trabajo que más querríamos erradicar en nuestras organizaciones y equipos es la del hombre invisible. El hombre invisible se mueve de manera de evitar activamente el volverse sujeto de pedidos de otros miembros de la organización. Espécimen escurridizo cuyo objetivo es lograr pasar inadvertido, “hacer la plancha” como decimos en Argentina. Flotar y ser llevado suavemente por la corriente, sin crear valor ni concitar atención.
  • El burócrata: otra de las disposiciones en el trabajo, quizás una de las más frecuentes, es la del burócrata. Éste y los dos personajes siguientes expresan tres sesgos en las disposiciones en el trabajo que implican tres cegueras fundamentales. El burócrata no ve clientes, por ende, tampoco ve oportunidades de crear valor para dichos clientes. El burócrata espera los pedidos y ejecuta de acuerdo al procedimiento. No esta enfocado en crear valor, sino en cumplir reglas y cuidarse de posibilidades de reclamo.
  • El inventor: la tercera de las disposiciones en el trabajo es la del personaje enfocado en la creación de productos o servicios. Este es un personaje que hace foco en el conocimiento, las herramientas, las ideas, la tecnología, las especialidades, los expertos, etc. Le importa el producto. El gran desafío es que el inventor no ve el cliente sino el producto, por lo que termina creando ofertas para sí mismo. No se pregunta por el cliente y sus preocupaciones.
  • El soñador: otro personaje que expresa una alternativa de disposiciones en el trabajo es el soñador. Este personaje tiene su compromiso en explicar y ampliar su entendimiento y su visión del espacio donde le toca, o pretende, moverse. De buena gana va a estar de acuerdo en posponer la acción para poder investigar más en profundidad el mercado, la tecnología, o lo que sea pertinente. Su compromiso es con aumentar la comprensión, con planificar estrategias, etc. El desafío del soñador es bajar sus planes a la acción, poner sus sueños en la agenda. En otros artículos hemos descripto el empantanamiento que se produce en un proyecto cuando se cae en la mirada de cada uno de los últimos tres personajes y como superarlo.
  • El emprendedor: el emprendedor de alguna manera equilibra los tres personajes anteriores con un foco dominante en crear valor y producir satisfacción para aquellos para quienes trabaja. El emprendedor no espera pedidos, no hace foco en el conocimiento, ni hace foco en la teoría. El emprendedor ve clientes con preocupaciones, buscando construirse su futuro y los ayuda a llegar a el. El emprendedor escucha clientes, crea ofertas y produce satisfacción de clientes.

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